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por Miguelón
HABLÓ EL NUEVO CAPITO – Según FeCalHin, el PAN “no es horda ni grupo de presión”. Cierto, es una Mafia. Las hordas se avientan como el Borras, Atila o los tártaros. Los grupos de presión tienen determinados intereses. La Mafia es puro negocio. Los asesinatos, las trampas, los engaños, no son algo personal, sólo negocios. Aprovechando un auditorio a modo, como siempre, FeCalHin soltó de su ronquito pecho: “La democracia sólo encuentra tierra fértil en la pluralidad”. ¡Carajo!, ya descubrimos por qué no hay democracia en México. Cómo nos hacía falta un erudito de la sociología y las ciencias políticas.
LA PURA SEGURA – “Carmelita”, como la llamó Fox, puede sentirse segura, como su apellido, arropada por todo el PAN, especialmente su bancada en la ALDF, que para “limpiar” su imagen paga desplegados en periódicos, tratando de combatir con palabras el cúmulo de evidencias que han sido presentadas en la Secretaría de la Función Pública (donde no las ven) y ante la Procuraduría General de la República (donde seguramente no las verán). Carmen Segura Rangel, durante el tiempo que fungió como responsable de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación en tiempos de Santiago Creel, hizo y deshizo con el presupuesto del Fonden (Fondo de Desastres) supuestamente destinado para la población en desgracia, del cual no pudo probar su correcto ejercicio y honesta aplicación. Dejó por ahí una colota que la Mafia Azul disfraza de mil colores, para purificar a Carmelita y tenerla como recién nacida. Pero ese apéndice se sigue moviendo.
ADIÓS, MAMÁ MARTOTA – Se canceló el desfile del 20 de noviembre. Ya no veremos “deportistas” con panzas cheleras, ni a las nuevas promesas mexicanas para Juegos Olímpicos, ni a las niñas más lindas de las dependencias oficiales abanderando a sus contingentes en breves minifaldas, para que sus torneadas piernas prueben que hacen deporte o, de plano, que fueron bien diseñadas por sus papis. Adiós a todo esto. Triste adiós para la Mamá Martota, que a diferencia de su antecesora Carlota, no se va al castillo de Miramar, sino al rancho, aunque quién sabe. Tan abrupto fin de esta festividad oficial no pudo deberse más que a la toma de posesión del Presidente López Obrador y el actual no quiso que le robara cámara. Porque, la neta, periodistas y corresponsales estarán más atentos a lo que diga o deje de hacer AMLO, que a la manita de Martita diciendo adiós con tanta nostalgia. La actual “pareja presidencial” se va en medio de rencores, resentimientos y divisiones reales. Es lo que quisieron y eso se llevan. Dejan tras de sí destrozos y frustración. Pero adelante tienen sus cuentas bancarias (personales y de la parentela) llenas de billetes. ¿Qué les preocupa?
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