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por Edi Torcito
Oaxaca ardía y los medios de difusión convencionales --radio, televisión, periódicos-- guardaban ominoso silencio que, precisamente por esa mudez, denotaban que algo muy grave estaba ocurriendo en territorio oaxaqueño.
Y, en efecto, alguno muy grave ocurrió allí: el pueblo entero opuso resistencia pacíficamente --sin armas-- a la Policía Federal Preventiva enviada por el Presidente Vicente Fox para resolver un conflicto cuya única solución es la de atender las demandas de igualdad, justicia y equidad.
Hubo muchos oaxaqueños heridos y, sábese por ahora, un muerto. Lo que ocurría en Oaxaca trascendió minuto a minuto gracias a Radio Universidad de Oaxaca, que se enlazó en el Distrito Federal y al resto de México con un medio alternativo, El Sendero del Peje, que también
trasmite radialmente por Internet.
La represión fue brutal, pero los oaxaqueños se sostuvieron.
Pueblo valiente.
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