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por Miguelón
AYER TLATELOLCO, HOY OAXACA, ¿Y MAÑANA? – El gobierno autoritario, despótico, soberbio y prepotente, se permite todo porque tiene el poder de las armas. Las mismas armas que se compran con dinero del pueblo, no de los gobernantes. Esas armas que se entregan a hombres adiestrados, preparados y condicionados para matar a una orden del superior. Ese superior que obedece a otro más arriba, integrando la famosa “cadena de mando”. Ese mando que políticamente termina en el mandatario en turno que, como su nombre lo indica, sólo es un “mandatario”, o sea, un representante del mandante, auténtico final de toda esa cadena de mando. Y ese mandante se llama CIUDADANO. Todos. No unos cuantos, como ha sido costumbre aceptar, indebidamente. Hoy esa costumbre de aceptar la viciada conversión de “mandatario” en “dueño”, vuelve a activar, una vez más, la “cadena de mando” para emplear las armas compradas por los ciudadanos, de los efectivos militares pagados por los ciudadanos, para atacar ventajosamente a los propios ciudadanos que los mantienen, como si fuera un enemigo extranjero que invade el país.
EL GOBIERNO QUE MERECEMOS – La violencia contra los oaxaqueños, ordenada por Vicente Fox y Felipe Calderón (que no tardará en alegar, cobardemente, “yo no fui”), a petición del embajador Tony Garza, de Estados Unidos, y la insistencia de las cúpulas empresariales, es producto de la pasividad con que todos hemos visto pisotear nuestros derechos y las leyes por los poderosos; de la credulidad con que leemos las noticias y aceptamos los mensajes de la televisión, tendenciosos todos, para conservar y aumentar la castración intelectual y emotiva que nos impusieron. Aceptamos resignadamente el fraude electoral en 1988, convencidos por un candidato pusilánime, acomodaticio, indigno del valiente apellido que lleva... ignoramos masivamente el engaño de una “solidaridad” que aportaba el dinero de nuestros impuestos como complemento de lo que pusiéramos, resultando que a final de cuentas pagábamos TODO… no protestamos airadamente cuando PRI y PAN, conjuntamente, nos impusieron los pagos forzados a los banqueros por la vía del IPAB… La indiferencia, la apatía, la creencia de que el dolor es ajeno hasta que Televisa diga lo contrario, permite que hoy surjan y dominen seres como Vicente Fox, Felipe Calderón, Ulises Ruiz y tantos otros que se sienten dueños del país y pueden actuar impunemente. Porque los dejamos.
LA DEMOCRACIA MEXICANA - Con mentiras, desplegados y declaraciones de empresarios y jerarcas católicos, con engaños, golpes y balazos, se impone a fuerzas a un aliado repudiado en abierto menosprecio a un clamor popular. Así es la “democracia” que llegó al poder en México, gracias al hartazgo de los tecnócratas que se apoderaron del PRI. Aliada a quienes ofreció desplazar y “correr a patadas de Los Pinos”, esa democracia azul hoy exhibe la “firmeza” que le reclama la plutocracia aliada de los intereses foráneos, particularmente los de Estados Unidos. Todo el aparato de fuerza, que se paga y sostiene con los impuestos de la mayoría (porque la minoría poderosa los evade mediante complicadas maniobras fiscales), se aplicó al pueblo llano, en vez de hacerlo con el supuesto “gobernante” que actuó, actúa y actuará como dueño de vida y haciendas en la entidad que dice gobernar.
MENSAJE CLARO – Arremeter contra el pueblo para proteger a un señor feudal, exhibe la mentalidad medieval del gobierno del cambio y su concubinato con el otrora partido aplanadora, mejor conocido como PRI. Para ellos, sus decisiones son indiscutibles e inapelables. No necesitan tener razón. Tienen la fuerza de las instituciones. Que son caducas, medievales e inservibles para el México actual. Por eso tuvo razón López Obrador al gritar: “¡Al diablo las instituciones!”
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