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por Eddy Torzón
Amparados por la Policía Federal Preventiva y con la complacencia de autoridades civiles y militares, los escuadrones paramilitares patrocinados bajo cuerda por el actual gobierno de Oaxaca, han emprendido un vasto operativo “contrainsurgente”, mediante el cual “levantan”, secuestran o “detienen” a simpatizantes o integrantes de la APPO, que exigen la renuncia del (des)gobernador.
Jesús René Trujillo Martínez, locutor de Radio Universidad de Oaxaca; Benito Pereda Fernández, estudiante de Derecho de la UABJO y Mauricio Marmolejo Rivas fueron secuestrados el 7 de noviembre próximo pasado, por encapuchados armados que se los llevaron inconscientes y sangrantes, según testimonios de los vecinos de la calle Santo Tomás, en Oaxaca de Juárez, Oaxaca.
Al indagarse su paradero, se informó que estaban hospitalizados, severamente golpeados, y detenidos porque se les imputan los cargos de posesión de armas de uso exclusivo del ejército (el delito “oficial” más fácil de probar) y ser atacantes del Burger King de Oaxaca.
Días antes, el 2 de noviembre dos niñas fueron subidas a la fuerza a un helicóptero, supuestamente de la PFP o del gobierno del estado, y hasta el momento se desconoce su paradero. Sus nombres son Felícitas y Yolanda Trinidad Valentín.
Reportan que en las instalaciones de la 28ª. Zona Militar y en la base aérea militar, se han confirmado más de 40 personas detenidas, sin informarse sus nombres ni los delitos militares por los que están detenidas en instalaciones de este fuero, aunque denuncian que se les tortura psicológicamente con la amenaza de ser lanzadas al mar, en cualquier momento.
Esas prácticas condenadas en todas las legislaciones y tratados internacionales que México ha suscrito, sigue siendo una práctica común de las fuerzas represivas, auspiciadas, toleradas y encubiertas por los gobiernos de la Federación y los estados.
Es indispensable que TODOS los reportados como desaparecidos, sean presentados a la brevedad posible, VIVOS y en buenas condiciones de salud. De otro modo, se volverá a etapas anteriores y a las acusaciones por genocidio contra los hoy responsables de la autoridad en todos sus niveles.
Los organismos correspondientes de las Naciones Unidas ya pusieron los ojos en Oaxaca, cuando no los habían quitado de México en general.
Lástima del retroceso que tenemos.
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