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por Miguelón
EN QUÉ QUEDAMOS POR FIN – Después de filtrarse los preparativos en el PAN de un plan de contingencia (plan B) en caso de que la oposición cumpla su papel y le impida a Felipe Calderón Hinojosa su toma de posesión como presidente espurio, el supuesto partido en el poder niega tal especie, con toda la rotundez que le es posible. ¡Naranjas, mis sedientos!, dice la pandilla panista. Pero es difícil creer su negativa. Más bien parece la táctica desinformativa que se utiliza en operativos militares, para descontrolar al enemigo. Lo cierto es que el engrudo se les está haciendo bolas a los plutócratas yunquistas, pues saben que FeCalHin tiene que cumplir la exigencia constitucional, para poder continuar su saqueo; que cualquier cambio de sede tiene que votarse previamente y en automático se conocería la huida; que tampoco pueden volver a sitiar ostentosamente el Palacio Legislativo como ordenó Fox para su Informe, máxime que habrá invitados extranjeros, y nuestras tropas no hablan inglés como el güero Castañeda les reclamó a los nacos periodistas monolingües. Lo más probable, y apúntelo por si le atinamos, es que muchos diputados del PRIAN y sus satélites cedan sus curules a efectivos militares que protegerán, a empujones y manotazos, la entrada triunfal del nuevo presidente virtual. La suplantación consentida de diputados -evidente medida desesperada-, sólo sería tardíamente denunciada por la minoría opositora, sin eco en los medios ni entre los invitados, pues ya todo estaría consumado. Como no tienen que votar, los guardias presidenciales, seleccionados para dar el “gatazo” de los diputados sustituidos, no necesitan más que sentarse y aplaudir.
SINDICATOS MENTECATOS – Ningún sindicato ni federación de trabajadores se ha integrado a la Resistencia Civil Pacífica, ni apoya explícitamente a Andrés Manuel López Obrador. La CROC, en vísperas de las elecciones de julio, rompió abiertamente con el PRI dizque para apoyar a AMLO, buscando posicionarse con el claro puntero electoral. Pero en cuanto se impuso tramposamente a Calderón, de inmediato se “institucionalizó” y volvió al redil del PRI, del que realmente nunca salió. La Unión Nacional de Trabajadores que encabeza Francisco Hernández Juárez, mira pasar la vida y sus encantos, institucionalizada también y alineada con quienes quieren deshacer sus logros para implantar una nueva cultura laboral. Ninguno se ha atrevido a convocar la movilización de trabajadores en el país, ni a contrapuntear o disentir del servil hampón que funge (o fingió) como líder del Congreso del Trabajo y es figura señera en el cascarón del movimiento obrero organizado o institucional, llamado CTM, la otrora determinante CTM, hoy perdida en la gerontocracia de jóvenes ancianos anacrónicos, ansiosos de una sonrisita concedida por el poder. En las luchas del pueblo nunca están los sindicatos, ocupados en cuidar sus conquistas laborales, pero cuando el poder los arrasa, de inmediato piden el apoyo ciudadano para combatir el atropello. Mezquinos. Así les irá.
LAS PENURIAS DEL BRAVO GERMÁN – Bravucón de pulquería, lo mismo en la Cámara de Diputados, que en el IFE o en el PAN, hoy Germán Martínez Cázares no da la cara, por temor a que se la rompan, y bien rota. Copia clonada del charrito peleonero Santiago Creel o el temible Jefe Diego, del nazi-demócrata Espino o el presidente espurio Calderón, todos muy bravos y echadores… hasta que les brinca un respondón, Germán Martínez Cázarez de pronto se esfumó. Él y todos sus clones son bravos con quien no les contesta, pero si alguien les responde, entonces se guardan, como vírgenes prudentes que no salen al balcón. Lástima de apariencia. Porque el hombre enfrenta el reto, máxime si lo provocó. Está en sus genes encarar el peligro, responder el desafío. El verdadero hombre asume las consecuencias de sus actos y los repara, si es posible, o se disculpa, si es necesario. Pero no corre a esconderse. Y el bravo Germán Martínez Cázarez, tan valiente para mentir y acusar, prefiere desaparecer antes que responder por sus actos. Y eso que es un inteligente abogado, de los más confiables para Felipe Calderón. No supo con quién se metía. Pensó estar en la corte diputadil, donde los agravios en tribuna se lavan con coñac y cortesías del erario, o en el IFE donde cualquier mentira se suelta en aras de la libertad de expresión. Pero Manuel Bartlett es un zorro muy cuereado. Cuando Germancito apenas va, Bartlett ya regresó cinco veces. Da lástima Martínez Cázarez. No supo con quién se metió. Ni modo. Ahora, a correrle.
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