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Dinero, vocablo suave pero ensordecedor, prometedor de una y mil cosas.
Dinero, término muy antiguo acuñado con la necesidad de identificar aquello con lo que cualquiera podía retribuir a cambio de algo. Dinero, palabra suelta que enloquece al que más, por uno o muchos motivos. Dinero, concepto recurrente en el mundo que se traduce a muchos, muchísimos entendimientos. Lo mismo lo conocemos como pesos, que como dólares, libras esterlinas, rublos, marcos, dinares, pesetas, florines, yen japonés, franco francés, franco belga, liras, soles o bolívares. Dinero, vocablo y término suave pero ensordecedor que invita y que incita a las personas, recurrentemente, siempre diríase, de acuerdo con cada nacionalidad y cada costumbre en las muy distintas regiones del planeta, sin duda alguna.
En años recientes, un nuevo término ha surgido con la idea de unificar todo un territorio. Nos referimos al Euro, moneda con la que se obliga a estrechar lazos en la idea de fortalecer aquella tierra, aquél continente, refiriéndonos a Europa por supuesto aunque no todas sus naciones lo hayan aceptado. Dinero, vocablo suave, llamativo, conspirativo, tendencioso y ensordecedor a cuya mención casi nadie se resiste, lamentablemente. Dinero, término socioeconómico separador de castas que ubica entre las mismas la diferencia social así como el poder de compra o la falta del mismo. Dinero, objeto del sueño por muchos añorado que lo mismo crea riqueza que fatalidad, que lo mismo crea inmundicia incluso, inmundicia humana por supuesto.
Dinero, vocablo gramatical que en concepto genérico se refiere a quien es acaudalado, o bien palabra de uso común, simple y corriente que se refiere a algún tipo de moneda, a alguna en específico. En términos de Economía Financiera refiérese al asunto de divisas, esto es, al asunto del intercambio de algún tipo de moneda por otra entre las naciones. También refiérese a las inversiones, naturalmente. Cosas entre países, asuntos entre la gente de dos o más naciones, es cierto. Dinero, término despectivo que se utiliza cuando sólo de ilustrar se trata, cuando se infiere que éste no resuelva la felicidad del ser humano, cuando se infiere que no la resuelve necesariamente. Dinero (del latín denarius, denario, moneda de plata que valía diez ases). Moneda corriente. 2. fig. caudal.
Estimado lector, Fina lectora, más allá de la acepción cotidiana, convencional y ordinaria, la palabra dinero tiene que ver con algo en realidad sombrío. Esto es lo siguiente. De acuerdo con una tesis del área de Economía en sus más avanzados conceptos (maestría, doctorado), la palabra dinero proviene de dos vocablos relacionados con dioses de la antigüedad y la mitología: Odín, dios nórdico de la guerra, y Eros, el dios del amor de los antiguos griegos. De acuerdo con lo que se conoce porque así está escrito, Odín dentro de la mitología fue un dios de los nórdicos llamado Wodín por los anglosajones y Wotan por los germanos. Se le nombra también Alfadir (padre de todas las cosas) y Valfadir (padre de la matanza). El primero en la jerarquía de sus antiguos dioses. Promotor de la vida universal y autor de la guerra (incitaba a las Valkirias al combate y a los guerreros que morían en su honor los recibía en el Valhala). Odín, protector de los héroes, inventor de la poesía, creador de las ciencias y de las artes, y espíritu de la vida. Va acompañado de los lobos Geri y Freki, así como de la cuervos Huginn y Muninn.
En este mismo orden, Eros, dentro de las antiguas creencias fue el dios del amor para los griegos. Hijo de Afrodita y de Zeus. Se identifica con los dioses romanos Amor, y Cupido. Un ente que de acuerdo a la mitología se identifica como (un) varón desnudo, con su sexualidad descubierta y provisto de alas y de hermoso cabello. Con hermosura de rostro, desenfadado aunque tal vez frío y calculador también. Una deidad mítica en toda la extensión de la palabra.
De acuerdo con esta tesis, la composición de la palabra “dinero” proviene de tiempos antiquísimos y lo que aclara es que resulta de la yuxtaposición de dos términos: 1) Amor por lo que se refiere a Eros y, 2) Guerra por lo que se refiere a Odín. En consecuencia la palabra dinero significa “Amor por la Guerra”, eso es lo que se entiende, eso es lo que sugiere, ni más ni menos. ¿...Escalofriante, verdad?. Ahora bien, de alguna manera el asunto tiene mucho sentido pues resulta que con dinero escalamos, pagamos, compramos y adquirimos todo y de repente como que todos quisiéramos tenerlo sin que importe nada, aún más allá de nuestras propias capacidades. Visto desde otra óptica, el dinero sólo nos da la posibilidad para adquirir o para hacernos de bienes pero éste siempre ha de ir aparejado del rendimiento del trabajo, de nuestro trabajo, por supuesto. Sí, cosas de la rentabilidad, de la producción, de los medios de producción, del abuso y del sometimiento así como de la deleznable filosofía capitalista a que Carlos Marx tuvo que hacer referencia en su obra. Pero sí, Amor por la Guerra de acuerdo a la composición antigua del propio término.
Dinero, término que tomando como base la buena filosofía, la metafísica y la economía misma, sugiere que el ser humano no ha entendido nada, nada importante que no sea sólo lo relacionado con la avaricia, la ambición y la codicia aunque el valor del dinero visto desde un muy superior punto de vista pueda reconfortar en países pobres o muy pobres o bien, aliviar el sufrimiento de los desvalidos. Dinero, término utilizado con parábola y dialéctica que nos enseña que el hombre no ha comprendido que la cosas no van por ahí, no necesariamente. Dinero, recurso indispensable dada la naturaleza del mismo lo cual reviste importancia en la medida de que este viene como resultado de un esfuerzo, del esfuerzo del ser humano el cual lo creó para dar paso a un mecanismo que facilitara y ponderara el antiguo intercambio y el comercio. Dinero, moneda de cambio, objeto de valor, propósito de muchos. Enunciados de sabiduría superior que nos indican que la felicidad verdadera poco o nada tiene que ver con el lujo, con los bienes materiales o con el caudal que todo estúpido quisiera así fuera corrompiéndose.
Estimado lector, Fina lectora, nunca es tarde para aprender cómo son las cosas y en éste así como en cualquier otro momento, el conocimiento es algo tan valioso como el propio dinero. Sin él (sin el conocimiento) jamás podríamos habernos desarrollado y la humanidad podría haber perecido, indudablemente, así de simple. En cambio el dinero bien podría simplificarse por el simple trueque que tanto practicaron viejas generaciones aunque esto suene a romanticismo o a simple utopía. Sin embargo y más allá de los estrictos términos, el dinero es necesario y útil pero sólo a condición de que éste sea limpio, justo así como producto real de nuestro esfuerzo (en el trabajo) pues de otra forma el dinero tuerce y denigra, envileciendo y trastocándolo todo, corrompiendo a la gente y a sus estructuras. Algo duro relacionado con aquella máxima de Juárez que dictaba que “en el sistema federativo todo funcionario público tenía que acogerse a la justa medianía que la ley le señalara...” porque... ¿...Para qué hacerse de grandes fortunas si de todas maneras no nos las vamos a llevar a la tumba?.
Dinero... ¿Recurso necesario, o Amor por la Guerra?. Dinero...Un asunto que los eruditos, los filósofos y los más grandes pero también bien intencionados economistas deberían explicar mejor a fin de que no nos vayamos de bruces.
Dinero... vocablo suave y ensordecedor que a muchos les quita el sueño y a otros hasta la vida.
Dinero... vocablo suave y ensordecedor que así como garantiza cierta tranquilidad en la familia, también fomenta la codicia al tiempo de que crea la guerra.
Dinero, sólo dinero, ...pero nunca la felicidad verdadera.
Es todo.
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