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En la otrora ejemplar Sociedad General de Escritores de México (SOGEM) hay desasosiego y preocupación.
Víctor Hugo Rascón Banda, su recién fallecido presidente, parece haberla dejado en la orfandad, a manos de los depredadores de instituciones antes limpias y ejemplares.
Y todo porque 26 escritores de televisión, lo mismo de Televisa que de Televisión Azteca, deciden vida y destino de esta sociedad autoral que marcó rumbos y pautas en Latinoamérica y el mundo, en la defensa de los derechos legales que les corresponden a los autores y no solamente a los usuarios y explotadores de sus creaciones.
Desde la época de José María Fernández Unzain, un escritor argentino que llegó a preparar guiones para el cine mexicano y al frente de la SOGEM le dio un lustre y altura envidiables, su área Jurídica –primero con Ramón Obón, luego con Carlos López Moctezuma y después con Paul Jaubert– era envidia de otros autores (músicos, intérpretes, por citar un par de ejemplos) que, en ocasiones, acudían a ellos, en lo personal, en busca de consejo y auxilio.
Con la llegada de la influencia televisiva mediante sus escritores, eso se terminó.
La nueva presidenta de SOGEM, Lorena Salazar Machain, escritora de tele, apenas tomó el cargo despidió a Paul Jaubert, quien era "segundo de a bordo" de López Moctezuma, consejero jurídico del también abogado Rascón Banda. En lugar de Jaubert, nombró a Jesús Mejía, quien era su subalterno.
Al mismo tiempo, concentró todas las recaudaciones de regalías autorales de los escritores de las diversas ramas (cine, libros, teatro, etc.) en las manos de la contadora Gloria López, quien hasta antes de esta elección sólo recaudaba las regalías de TV Azteca y Televisa, pero que le dieron un gran poder por su ascendiente con los escritores de telenovelas y programas unitarios de esas televisoras. Estar bien con ella significaba recibir a tiempo las regalías.
Cada rama de creación tenía un representante recaudador. Hoy todo lo concentra la recaudadora de televisión, a pesar de la oposición que han externado otras ramas.
El escritor y director de cine Alfredo Gurrola, explica el malestar de la rama cinematográfica:
"Hay muchos intereses creados con Gloria López. Ella tiene el poder. Es quien realmente controla la SOGEM, porque la personalidad de Salazar Machain no da para mucho."
"Realizaba la cobranza de televisión", explica el cineasta, "y además tiene un despacho contable. De alguna manera empezó a llevar la contabilidad de varios escritores de la pantalla chica, y de esa forma cerró un vínculo económico muy especial con ellos. Los asesora para el pago de impuestos, entonces le deben muchos favores."
¿De dónde surgió el declive que inicia la SOGEM?
De la preponderancia que adquirió el sector de escritores de televisión, donde incluso se tiene registrado a Chabelo como "escritor" de sus programas, que sólo son intervenciones orales espontáneas, con sólo una "escaleta" o listado de segmentos a considerar durante el tiempo de la emisión. Chabelo no escribe una sola línea, pero con los videocassetes que entrega como "guiones realizados", cobra bastante por una desviación legal que impuso Televisa −desde la época de Jacobo Zabludovsky− y aceptó SOGEM por intercesión de Gloria López para expeditar los pagos. Es válido recordar que por Zabludovsky, Hacienda decidió gravar el derecho de autor, exento en la Constitución, pues por sólo aparecer en los noticieros recibía mucho dinero y exigía exención de impuestos como autor.
Hoy todos esos "escritores" de televisión representan el mayor ingreso de regalías para la SOGEM, lo que le dio a la rama la preponderancia que hoy tiene y conduce al declive a su sociedad autoral.
Es bueno saber que de acuerdo con la Ley Federal del Derecho de Autor impuesta por Salinas de Gortari −en que se protege más a los productores, distribuidores y explotadores de obras autorales, que a los propios creadores de las mismas−, en las Sociedades de Gestión Colectiva (como se les denominó a las sociedad autorales) los votos se reparten no por individuo o socio, sino por su peso económico o recaudatorio.
O sea, el voto de los autores es económico, es decir, se da un voto por cada peso que el autor recauda, esto es, vale más quien más aporte (por eso el peso de Chabelo y Chespirito). Por ejemplo, si un autor aporta a la SOGEM 100 mil pesos, tiene 100 mil votos. Igual sucede en la Sociedad de Autores y Compositores, donde Juan Gabriel, Manzanero, Martín Urieta y hasta el fallecido José Alfredo Jiménez tienen miles de votos, mientras miles de compositores no llegan a uno solo. Es la legalidad aristocrática de Salinas.
Respecto al talante democrático de la nueva presidenta de SOGEM, ésta escribió en respuesta a una queja:
"Jamás propuse, sino 'dispuse', de acuerdo con mis facultades estatutarias, que la señora Gloria López se hiciera cargo de los cobros de regalías para los autores de cine, ya que confío plenamente en su capacidad y honestidad, cualidades que el maestro Víctor Ugalde (también presidente de la Unión Nacional de Sociedades de Autor) desacreditó sin que hasta el momento me haya presentado pruebas de su dicho, lo cual solicité delante de los asistentes a la junta de rama el día 11 de septiembre de 2008."
Hoy 26 escritores dominan a la SOGEM y la televisión los domina a ellos.
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