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Michael Powers, un simple ciudadano de Estados Unidos, le escribió una carta a su Presidente Barack Obama, y éste le contestó... personalmente y de su propio puño (no mediante una secretaria), a pesar de la montaña de problemas que tiene en su país y el mundo.
Powers, un veterano del Ejército de 54 años que hoy padece del corazón, le pidió a Obama que deje de fumar para poder ver crecer a sus hijas. Y todo porque su padre, Benjamin Powers, murió hace 30 años de cáncer en garganta, pulmones y huesos, y Michael todavía lo extraña.
La noche de las elecciones, en la televisión aparecieron las hijas del electo Presidente Obama –Malia y Sasha--, saludando sonrientes a su papá “¡Hola, papi!” Eso llevó a Powers a reflexionar que Obama debería vivir lo suficiente para cuando sus niñas empiecen a salir con muchachos, para verlos fijamente como una seria advertencia.
“Creo que el Presidente Obama es con sus hijas como mi padre era conmigo... un amigo,” explicó su intención. “Debe estar cerca de ellas, para amedrentar a los muchachos”.
La carta que llegó a la Casa Blanca, fue una de las 10 que, procedentes de ciudadanos comunes, se eligen para la lectura diaria del Presidente, según reveló el The New York Times. Eso impide que se despegue del pueblo que lo eligió, a pesar de todos los círculos de filtrado que debe tener por disposición legal.
El sorprendido Powers no podía creer cuando le llegó un sobre de la Casa Blanca, con la foto de su papá que le envió a Obama y éste devolvió con su nota personal manuscrita.
Barack Obama convivió poco con su papá, pues sus padres se divorciaron cuando apenas tenía 2 años y sólo una vez lo volvió a ver, ocho años después, antes de que muriera en un accidente automovilístico cuando Barack hijo tenía 21.
Por eso le impactó la carta de Powers.
Ojalá siguieran su ejemplo los que se dicen mandatarios de un país y se esconden tras cientos de vallas y soldados, secretarios y auxiliares, alejados del pueblo y la realidad que todos los días vive la gente que dicen gobernar.
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