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Los mejores dermatólogos de México, Venezuela, Perú y otros países de Centro y Sudamérica, recuerdan con gratitud, casi veneración, a los doctores Fernando Latapí o Amado Saúl, entre muchos otros excelentes maestros, por los conocimientos que les compartieron sobre enfermedades de la piel.
Todos ellos tenían en el número 464 de la avenida Dr. Vértiz, en la Ciudad de México, su templo del saber, mejor conocido como Centro Dermatológico "Dr. Ladislao de la Pascua", o Centro Dermatológico Pascua, donde se recibían pacientes con severos problemas de la piel.
Hoy ese centro de excelencia médica especializada agoniza por decisiones y retrasos burocráticos que, bajo el pretexto de "mejoría", no sólo le quitó sus instalaciones, suprimió o bajó salarios a residentes médicos que efectuaban su especialización, sino que hasta disminuyó la capacidad de atención a pacientes en vez de aumentarla.
Los pocos afortunados que siguen recibiendo atención a sus padecimientos alaban el profesionalismo y cuidados de los médicos que los tienen a su cuidado, pero abundan en quejas contra la burocracia que los obliga a estar desde la madrugada esperando una de las pocas fichas que se dan para ser atendidos.
El Gobierno del DF se defiende alegando que al mejorar el CDP se descubrieron problemas que no habían sido considerados (como las instalaciones eléctricas), lo que alteró los planes trazados y elevó las previsiones presupuestales en un 50%, que a su vez originó más trámites burocráticos, licitaciones y demás.
En vez de darle nuevas y mejores instalaciones en un lugar más amplio y accesible, el GDF se fue por la ruta más tortuosa de la "remodelación" que va para largo.
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