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Herméticamente callada ante la grosera mordaza que los golpistas de Honduras impusieron a prensa y medios de información de ese país y la salvaje represión contra el pueblo hondureño, la Cámara de Radio y Televisión de México (CIRT, dominada por Televisa y TV Azteca) se erige en delirante defensora de "la libertad de expresión" en Venezuela por el simple anuncio de la revocación de concesiones que hará el gobierno constitucional de ese país en uso de sus facultades.
Los spots que empezó a soltar como "tambores de guerra" en México contra la decisión del gobierno de un país soberano, aparte de injerencistas son tremendamente facciosos.
Los "industriales" televisivos y radiales del país aplican dos raseros diametralmente opuestos a una sola miopía universalmente incongruente, aunque se explica por el fascismo imperante en la elite mexicana.
Al pueblo de México, que se debate en una crisis de carestía, inseguridad y violencia causada por esa misma elite empresarial, ¿qué le importa que, de acuerdo con los ordenamientos legales, unos empresarios de Venezuela pierdan sus concesiones, de las que han medrado durante años, que consideran propias sin serlo, y que les sirven para manipular conciencias y actitudes para someter a todo un pueblo a sus fines particulares?
¿Por qué un gobierno constitucional, en uso de sus facultades legales, viola la libertad de expresión al revocar concesiones a particulares de un bien público, como es el uso del espectro radioeléctrico?
¿Por qué un gobierno de facto, surgido de un golpe de Estado y montado en la única razón de las armas, NO viola la libertad de expresión y libre manifestación de las ideas al imponer censura a medios de comunicación y reprimir con saña manifestaciones populares de descontento?
¿Por qué la Cámara de la Industria de la Radio y Televisión grita contra Venezuela y calla contra Honduras?
¿Los empresarios de radio y televisión de cualquier país son los únicos que tienen libertad de expresión y manifestación de las ideas? ¿Son los únicos dueños de la verdad y del espectro radioeléctrico? ¿Por ser empresarios no están sujetos a la ley? ¿O la ley debe someterse a ellos, como sucede en México?
La CIRT al emprender esta nueva campaña contra el gobierno de Venezuela (democráticamente elegido por una auténtica mayoría) no sólo se inmiscuye en asuntos que NO LE COMPETEN ni le interesan al PUEBLO DE MÉXICO, sino que exhibe su verdadera esencia nazi al conformar un nuevo Eje Fascista con el empresariado reaccionario latinoamericano.
Lo peor es que ponen al gobierno mexicano en un predicamento. ¿Cómo podrá Calderón justificar la beligerancia de sus patrocinadores, cuando el mismo pueblo que dicen representar les hace el vacío?
De nuevo se comprueba que un Nazi es Nazi donde esté. En México, Miami, Tegucigalpa o Venezuela. Y quiere imponer al mundo su propia moral y valores.
A Televisa y TV Azteca con su soberbia, ¿no les queda ni un rastro de sensatez?
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